lunes, 26 de mayo de 2014

NÚMERO 219 MAYO 26 DE  2014 (LUNES)   

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Bernardo A. Rendon  Restrepo
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Editora y Asesora
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ZULUAGA ANUNCIA QUE SI ES PRESIDENTE SUSPENDERÁ LOS DIÁLOGOS CON LAS FARC


El candidato del Centro Democrático explica que será un cese provisional. Acusa a esta guerrilla de ser el principal cartel del narcotráfico del mundo.

Zuluaga anuncia que si es presidente suspenderá los diálogos con las FARC.

De llegar a la presidencia el 7 de agosto, el candidato del uribismo les exigiría a las FARC el cese de acciones para continuar con el diálogo. 

El candidato Óscar Iván Zuluaga, quien obtuvo la mayor votación en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, aseguró que de lle
gar a la Presidencia suspendería provisionalmente las conversaciones en La Habana (Cuba) con las FARC y le exigiría a esa organización, para mantener el diálogo, cesar toda acción “criminal contra la población”. 

El candidato dice que se puede mantener el diálogo sólo si esa organización acepta, además, no poder “condiciones”. Para Zuluaga no se pude pensar en un diálogo cuando en el país las FARC matan campesinos, asesinan policías, extorsionan ganaderos y se mantiene el secuestro. “Ellos (FARC) tienen que mostrar y dar señales claras”.

El candidato fue más allá y propuso que los integrantes de la guerrilla paguen una pena alternativa de cárcel de seis años. Otra de sus premisas es que los guerrilleros que hayan cometido crímenes atroces o violado sistemáticamente los derechos humanos deben ir a la cárcel. “Es un inamovible para poder buscar una paz negociada”.

La propuesta de Zuluaga es un complemento de lo que se dijo en la parte final de la campaña. Inicialmente el jefe de las toldas uribistas estaba con la idea de que acabaría los diálogos en La Habana si llegaba a ser presidente. 

También dio una idea de por qué obtuvo la mayoría de votos en la primera vuelta. Para él, en su campaña y sus propuestas hay “coherencia” y “perseverancia”, además de un “espíritu de estar con los ciudadanos y de estar en la calle”.

También dijo que las puertas están “abiertas” para hacer acuerdos programáticos con otras colectividades. En la lista, la más cercana a las ideas de Zuluaga es la hoy excandidata del Partido Conservador, Marta Lucía Ramírez. 

Finalmente, Zuluaga confió en que en la segunda vuelta se reduzca la abstención en la votación, que este domingo alcanzó un dramático 60 %. En la desordenada rueda de prensa el candidato dijo que ahora espera el aumento del número de votos cuando en la línea de salida sólo quedan dos candidatos. Por ahora, él va a “aumentar el equipo con otros jugadores”.
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CAMPANAZO PARA EL PRESIDENTE


Parecía imposible que un mandatario en ejercicio perdiera la reelección. ¿Cómo se explica la derrota de Juan Manuel Santos?


Campanazo para el presidente. Santos, que no ha sido un buen comunicador, tuvo su mejor momento en el discurso con el que aceptó su derrota.

Sorprendente. No de otra manera se puede calificar la derrota de Juan Manuel Santos. En teoría la reelección está diseñada para favorecer al mandatario en ejercicio, quien goza no solo de reconocimiento sino del aparato del Estado para desplegar su campaña. Desde 1985 en América Latina solo dos pres
identes-candidatos han fracasado en reelegirse: el nicaragüense Daniel Ortega  en 1990 y el dominicano Hipólito Mejía en 2004. En Estados Unidos también han sido solo dos: Jimmy Carter y Bush padre. De resto, la reelección ha sido prácticamente automática, sobre todo en el Tercer Mundo. Hasta hace apenas dos meses esa ventaja institucional se reflejaba en las encuestas: Santos alcanzó a triplicar en intención de voto a Óscar Iván Zuluaga. ¿Qué pasó entonces? 

La campaña de Santos tuvo errores estratégicos y se enfrentó al escepticismo de los colombianos frente al proceso de paz y a la inmensa popularidad del  expresidente Uribe. A eso se sumaban dos amenazas: los bajos niveles de la intención de voto por el presidente, que no superaron el 30 por ciento y un creciente rechazo a la figura de la reelección que llegó a ser del 77 por ciento. Con esas cifras era posible una tercería. Inicialmente se pensaba que Enrique Peñalosa era el hombre. Pero su candidatura se desinfló (ver artículo). Y ahí sucedió lo que nadie esperaba: apareció el zorro.  


Con una excelente campaña de publicidad, el apoyo de Uribe y algo de guerra sucia, Zuluaga logró que Santos quedara de la noche a la mañana empatado en las encuestas. Son múltiples las razones por las cuales Santos dilapidó la ventaja de ser el gobernante en ejercicio. En primer lugar, su publicidad no tuvo un mensaje coherente. Los colores, logos y énfasis cambiaron en varias ocasiones, incluyendo la errada decisión de apostarle al nombre de ‘Juan Manuel’, y no a su apellido, como los colombianos lo identifican.


Una segunda explicación es más ideológica. Las reelecciones son tradicionalmente plebiscitos sobre la gestión del mandatario.  Santos fue elegido con la mayor votación de la historia en 2010 para continuar las políticas de centroderecha de Álvaro Uribe. No obstante,  su decisión de abrir negociaciones de paz con las Farc, con la Ley de Víctimas que requería, movieron la agenda presidencial hacia la izquierda. Con esto, Santos perdió buena parte del apoyo de la derecha y de la centro derecha. 


Para mala suerte del candidato-presidente los resultados positivos de su gobierno, particularmente en materia económica, no tuvieron mayor impacto en la campaña. No se sabe si fue por fallas en comunicación o porque la macroeconomía no afecta el día a día del colombiano de a pie, pero el hecho es que las cifras que fueron objeto de admiración internacional no tuvieron relevancia. 


Por lo anterior, a pesar de haber hecho un buen gobierno tres razones tuvo la derrota del presidente el domingo: la maquinaria lo dejó colgado, la paz no alcanzó a ilusionar como se esperaba y el poder hipnótico del expresidente Uribe sobre el país. 


La campaña tuvo varios momentos que incidieron en el resultado. El nombramiento de Germán Vargas como vicepresidente según las encuestas no sumó. Vargas Lleras hizo una labor titánica al recorrer medio país para hacer proselitismo con los jefes regionales. Hizo ese trabajo como si él mismo fuera el candidato, lo cual fue una prueba de lealtad para un hombre que efectivamente hubiera podido serlo. 


Otro momento clave fue el escándalo Comba-Rendón-Chica, que se convirtió sin dudas en el golpe más duro a Santos ante el hábil manejo de los uribistas. Tener dos hombres cercanos a él acusados de recibir 12 millones de dólares de unos narcotraficantes se convirtió en uno de los mayores escándalos de este gobierno. Aunque el presidente había rechazado la oferta y queda por establecerse si la entrega de esa multimillonaria suma era verdad o no, el episodio tenía una horrible presentación. Si a esto se le suma que el expresidente Uribe afirmó que 2 de esos 12 millones de dólares habían ingresado a la campaña, entraba en el escenario el fantasma de un nuevo elefante.  Uribe eventualmente reconoció que no tenía pruebas sino información, pero el daño estaba hecho.


Ante esa emergencia Santos tomó dos decisiones: aliarse con Petro y nombrar a César Gaviria jefe de debate.  Lo primero fue un desastre. A pesar de que lo presentaron como una coalición por la paz para la segunda vuelta, era difícil venderles la idea a santistas y a petristas. Los dos se habían descalificado duramente pocas semanas antes. El abrazo a 15 días de las elecciones sonaba oportunista e innecesario. La izquierda de todas maneras iba a apoyar el proceso de paz en la segunda vuelta. Aunque nunca se sabrá a ciencia cierta qué tanto contribuyó Petro, es evidente que muchos votos santistas se perdieron con esa alianza.


La entrada de Gaviria en el tramo final tampoco fue exenta de controversia. Uribe se había quedado sin contendor en la plaza pública y se requería una persona de talla presidencial para neutralizarlo. A Santos le convenía proyectarse como la contraparte de Zuluaga y no de Uribe, y por lo tanto el nombramiento era lógico. Gaviria dijo verdades sobre Uribe que nadie se había atrevido, aunque pasó la raya cuando dijo que había “campañas que tienen las manos untadas de sangre”.   


En ese momento surgió el escándalo del hacker. La atención que se había centrado en la controversia alrededor de J.J. Rendón y Comba, se desplazó a Sepúlveda y su combo. Eso puso a Zuluaga a la defensiva y cambió la dinámica de la campaña. Pero eso acabó siendo un boomerang porque la opinión lo consideró guerra sucia y se solidarizó con el candidato del Centro Democrático.


Santos la semana pasada cometió un error. Firmó la solicitud de extradición de María del Pilar Hurtado, la directora del DAS de Uribe asilada en Panamá. Aunque el tema no era de interés nacional, y esa solicitud tenía cierta lógica, el hecho de hacerlo días antes de las elecciones dejaba un sabor de retaliación.


Paradojicamente, la última semana tal vez fue la mejor para el presidente. Tras rehuir los debates por meses, accedió a enfrentar en horario estelar a sus contendores. Aunque las dos candidatas, Clara López y Marta Lucía Ramirez, dieron la sorpresa, a Santos le fue muy bien. Lo que se perfilaba como una gavilla contra él, terminó siendo un espacio donde se mostró tranquilo, seguro de sí mismo y pudo mostrar su experiencia como gobernante. Daba la impresión de un hombre que estaba celebrando por anticipado su victoria y no de uno que iba ser derrotado 24 horas después. 


Perder la primera vuelta no significa perder la Presidencia. Horacio Serpa y María Emma Mejía le ganaron ese primer round a Andrés Pastrana, pero fueron derrotados al final. El resultado dependerá en parte de las alianzas que se armen esta semana. Los colombianos que creen que el país nunca ha estado más cerca de la paz van a sacar su artillería para enfrentar el uribismo. En esa categoría están el petrismo, el Polo Democrático y eventualmente los Verdes. Ante su excelente resultado, no se descarta que Marta Lucía apoye oficialmente a Zuluaga. En cuanto a Peñalosa, aunque le ha dado su apoyo al proceso de paz y se anticipa que votará por Santos, no se sabe si adhiera públicamente a la campaña del Palacio de Nariño. 


Lo que nadie discute es que la campaña que había sido descrita como la más aburrida de los últimos años se volvió la más emocionante. Tampoco era cierto que se trataba de una elección sin programas y con insultos. Esta será una de las pocas contiendas en las que los programas van a definir el resultado. Porque en el fondo se trata de un enfrentamiento entre quienes creen que el proceso de paz de Santos es la entrega al castro-chavismo y los que piensan que nunca el país ha estado más cerca de terminar con medio siglo de conflicto.


Curiosamente Santos, que no ha sido un buen comunicador, tuvo un buen momento en el discurso en que aceptó su derrota. Después de felicitar a su contendor, con un tono sereno pero enérgico anunció que la segunda vuelta sería un mano a mano entre varios elementos: la paz y la guerra, la esperanza y el miedo, el pluralismo y la unanimidad, el Estado de derecho y el todo vale. Para un hombre que nunca había conocido la derrota, su discurso fue un grito a sus seguidores. No hubo agresividad ni revanchismo, pero sobre todo logró mantener viva la llama de su campaña en medio de la tormenta.
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sábado, 24 de mayo de 2014

NÚMERO 218 MAYO 24 DE  2014 (SÁBADO)   

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La rebelión de los candidatos contra el moderador Luis Carlos Vélez


La rebelión de los candidatos contra el moderador Luis Carlos Vélez
Por: 2Orillas | mayo 23, 2014 |

Estuvieron a punto de retirarse del debate los candidatos Marta Lucia Ramírez, Óscar Iván Zuluaga y Enrique Peñalosa, furiosos por el manejo de las reglas por parte del moderador Luis Carlos Vélez, quien tuvo que reconocer sus errores. Todos, incluso Clara López, quien estuvo menos vehemente, le hicieron corrillo a Vélez y le reclamaron falta de garantías. Solo el Presidente candidato Juan Manuel Santos se quedó tranquilo sentado. Germán Medina, el asesor de Zuluaga, fue quien mas insistió en suspender el debate. Las críticas al protagonismo que adquirió el moderador interrumpiendo las intervenciones de los candidatos  se multiplicaron en las redes sociales, argumentando que expresar las diferencias no significa atacar  con lo cual cuestionaron el mecanismo diseñado que produjo malestar entre los participantes.

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Este 25 de mayo Colombia vota para elegir 

el Presidente del período 2014-2018. 








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lunes, 19 de mayo de 2014

NÚMERO 217 MAYO 19 DE  2014 (LUNES)   

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ZULUAGA SE FORTALECE ENTRE LOS ESCÁNDALOS

El 55 % de los ciudadanos dice que no van a cambiar su voto a pesar de las recientes denuncias. Análisis de Semana.com.



Zuluaga se fortalece entre los escándalos.

Hace cuatro años muchos colombianos tuvieron la ilusión de que era posible construir un país en el que en política imperaran las buenas costumbres. Así se gestó el movimiento de la Ola Verde que, en cabeza del profesor Antanas Mockus, reivindicaba una breve y demoledora frase: “No todo vale”. “Se pueden alcanzar los resultados sin sacrificar los principios”, argumentaban aquellos soñadores. Los apabullantes resultados el día de las elecciones los despertaron.

No son tiempos para utopías. Para los colombianos, “todo sí vale”, “lo que sea”. Ahora, la mayoría ni siquiera piensa en cambiar su voto por el candidato de su preferencia, así esté inmerso en gravísimas acusaciones. Esto se desprende de la encuesta de la firma Cifras & Conceptos divulgado este jueves por Caracol Radio y Red + Noticias. 

Ante la pregunta “¿Las denuncias publicadas recientemente sobre ‘la supuesta intermediación en la negociación con narcotraficantes’ y ‘el hacker del proceso de paz’ han cambiado su intención de voto?”, la mayoría, el 55 % de los encuestados, respondió que no. ¿Por qué habría de hacerlo? ¿Acaso qué pasó?

El caso del candidato Óscar Iván Zuluaga, del Centro Democrático, es el más llamativo. La encuesta fue realizada en la que se considera la semana más crítica para él. Se inició el domingo con una columna de María Isabel Rueda, en el diario El Tiempo, en la que lo acusó de haber favorecido, cuando era ministro de Hacienda, a su amigo José Roberto Arango y a Interbolsa, la firma financiera que colapsó por su manejo irregular. El martes fue arrestado por la Fiscalía un hacker de su campaña, Andrés Fernando Sepúlveda, sindicado de hacerle guerra sucia a la campaña de Santos y de interceptar ilegalmente los correos electrónicos de los negociadores del Gobierno en el proceso de paz en La Habana

El miércoles, el candidato uribista perdió una tribuna de uno de sus miembros más fuertes de su guardia pretoriana, el exministro Fernando Londoño, quien en su columna periodística responsabilizó, nada más y nada menos, al presidente y a su hermano Enrique del atentado contra su vida, por lo que el periódico lo sacó. Y luego, Luis Alfonso Hoyos, la mano derecha de Zuluaga en la campaña, renunció después de que se reveló una visita suya con el hacker al noticiero de RCN, para entregar una información que enlodaba a Santos con las FARC.


 Algunos creerían que semejante cúmulo de hechos habría puesto a tambalear a la campaña y a su candidato. Pero no. “Lo que ocurrió, explica César Caballero, director de la firma Cifras y Conceptos, es que el candidato creció, se hizo más fuerte”.

Patricia Muñoz Yi, docente asociada de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana, cree que esto se explica porque para buena parte de los electores que ya han tomado su decisión bien por razones partidistas, simpatía o afinidad con el candidato; reconocimiento de sus competencias, o lo que sea, asume “estos hechos como trampas, ataques, argucias o engaños de los contradictores políticos”. Por eso, considera, “pueden mantenerse en esa decisión previa de continuar apoyando al candidato.

Según la encuesta, en una primera vuelta Santos obtendría un primer lugar con una intención de voto del 27,7 %, seguido muy de cerca por el uribista Zuluaga, con el 23,9 %. Sin embargo, en una hipotética segunda vuelta, prevista para el 15 de junio, hay un empate técnico, aunque con victoria para Zuluaga, con el 34,2 % de intención de voto, unas décimas más que Santos, que perdería con el 33,6 %.

Lo paradójico es que, según la misma encuesta, Zuluaga sí tiene, para los colombianos, una responsabilidad en el caso del hacker. Si bien el 31 % lo excusa y cree que él asunto fue a sus espaldas, el 34 % cree que sí es el responsable. A pesar de eso, va a votar por él. Es más, Zuluaga es visto como víctima de esta situación y el 21 % de los colombianos considera que el caso del hacker es una guerra sucia originaria de la campaña de Santos.

Santos le ha reclamado a Zuluaga que no se esconda y que dé la cara por este escándalo, que salga de “la capa protectora de su mentor”, el expresidente Uribe. Pues bien, la imagen negativa de Santos aumentó considerablemente, mientras que la imagen positiva de Uribe creció.

Así es. Uribe tiene una imagen favorable del 50 % y desfavorable del 43 %; Santos, en cambio, en términos de imagen, está con el 36 % a su favor y el 61 % en contra.

Uribe ha sido supremamente efectivo en el manejo de las comunicaciones en estos días de crisis. Justo cuando el país miraba a Zuluaga por el caso del hacker, Uribe sacó la tesis de la hipotética entrega de dos millones de dólares a la campaña de Santos de hace cuatro años en la que ambos eran aliados. No ha mostrado ninguna prueba, ha ido a la Fiscalía, ha hablado de literatura alemana, ha tomado tinto, se ha mandado embetunar los zapatos, todo en medio de un tono amable, cordial, mientras reclama la falta de garantías por parte de la Fiscalía.

Él sabe que, por más graves que sean las denuncias, en Colombia la memoria es corta. Y por más grave que sea el escándalo, reina en una sociedad dispuesta a perdonar todo.

Victoria Elena González, coordinadora del énfasis de periodismo de la Universidad Externado, concluye: “Yo no creo. A la gente en este país en particular no le importa los malos comportamientos que tienen los candidatos. La gente no tiene conciencia para sancionar a un candidato por malas prácticas. Si se tilda de narcotraficante, paramilitar... a la gente no le interesa. Son como ráfagas, son cosas rápidas que simplemente alimentan las noticias”.

Para la catedrática, “la gente que está en contra de Zuluaga, por ejemplo, pone a circular esas noticias, pero los que están a favor justifican ese tipo de cosas. Somos un país en el cual la mayoría de la gente no le importa lo que tenga que hacer a fin de ganar las elecciones”.


¿Y cómo ven los candidatos todos estos escándalos? ¿Qué piensan ellos quienes son los que están expuestos por las acusaciones? “A los candidatos no les importa porque saben que eso no los va a afectar”, responde González.
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viernes, 16 de mayo de 2014

NÚMERO 216 MAYO 16 DE  2014 (VIERNES)   

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El niño-bomba, una de las historias más atroces de la violencia



En El Charco (Nariño), las Farc usaron a un menor como mensajero de la muerte. EL TIEMPO viajó allí.

Si no se mete de polizonte, hoy su madre no tendría una sola foto para recordarlo. Justo un año antes morir, Heriberto abordó el barco que partía hacia Buenaventura sin que nadie lo viera. Llevaba a su inseparable hermano menor de la mano. Se escondieron hasta que estaban tan lejos de El Charco que ya no podían devolverlos.

“Cuando ya el barco iba afuera, me buscaron. Heriberto, o ‘Ñato’, como le decíamos, me dijo: ‘Mamita, también nos vinimos’. Pagué los pasajes. ¿Qué más podía hacer? No me los iba llevar porque es mucha plata, pero ellos querían conocer Cali. Y vea: gracias a eso es que tengo la fotico”.

Rosa Estupiñán descuelga de la pared la fotografía de su hijo ataviado con unas alas de ángel. En la original aparecía junto a otros niños, pero después del entierro le hicieron el montaje.

Rosa vive en una casa de tablones de madera sobre pilotes, amplia y pobre, del barrio El Carmen, que pudo mejorar un poco gracias a los veinte millones que Acción Social le entregó por la pérdida de su muchacho. Pero con doce hijos, nietos, e incontables necesidades, el dinero se esfumó enseguida. Trabaja su finquita a una hora de distancia del centro urbano. De sus palmas recoge cocos, uno de los productos que proliferan en el mercado de El Charco, noroccidente de Nariño, municipio de veinticinco mil habitantes, la mitad esparcida por sus veredas.

La población, a orillas del río Tapaje, es la más pobre de Colombia, según el Dane, porque el 85 por ciento son desplazados. Se sostiene, sobre todo, de la pesca, la madera, el comercio, unos pocos cultivos de coca y el plátano. Solo es accesible por agua, y la travesía a Buenaventura, la que siguió Heriberto en su primer y único viaje, demora doce horas por el Pacífico. También se llega desde Tumaco o Guapi.

La Armada Nacional tiene una base al otro lado del río, frente al pueblo, y la Policía Nacional, una estación fortificada en la calle principal. La edificación es la diana prioritaria del poderoso Frente 29 de las Farc, único amo y señor de la región. Le lanzan granadas y hostigan con disparos sin importar quien circule por los alrededores y sin tener en cuenta que cerca hay un colegio y el precario hospital de primer nivel, en el que escasean tanto las medicinas como los fondos para pagar salarios.

El 25 de marzo del 2010, el ataque fue distinto, mejor planeado y más sanguinario. Heriberto Grueso Estupiñán tenía 11 años y cada jornada, antes de clase o en sus ratos libres, salía a rebuscarse unos pesos haciendo mandados y cargando bultos en el puerto. Su ir y venir cotidiano, transportando lo que fuese, pesado o ligero, a la cabeza o la espalda, con uniforme colegial o en pantaloneta y camiseta, formaba parte del paisaje callejero de El Charco.

Esa fue la razón de que los milicianos del Frente 29 lo escogieran para cometer el atentado. Nadie, ni siquiera la Policía, sospecharía que llevaba una carga mortífera en sus brazos. Tampoco llamaría la atención que el niño se acercara a la estación, protegida por trincheras, para entregar una colchoneta donde iba escondido el explosivo. Hacía semanas que grupos de campesinos se habían desplazado a la cabecera, y algunos recibían colchonetas como ayuda. Eran tantas familias que doblaron la jornada escolar.

Aquel jueves de marzo, a las tres de la tarde, Heriberto salió de la Institución Educativa El Canal en un recreo para hacer un encargo. “Lleve esta colchoneta a la estación”, le dijo un miliciano. Le dio mil pesos, y Heriberto, según vio un testigo que no podía adivinar lo que ocurriría unos minutos más tarde, se acomodó la mochila a la espalda y el encargo en la cabeza, y recorrió las dos cuadras que separan el puerto de la estación a fin de entregarla.

Cuando se acercó a los agentes, protegidos por la trinchera, accionaron la bomba y el niño voló por los aires. Nueve civiles y tres policías resultaron heridos. Después de la fuerte explosión, todo fueron gritos, confusión, llantos. Unos vecinos descubrieron horrorizados que entre las víctimas había un niño por sus pequeñas piernas. Fue lo único que quedó del cuerpo; el resto lo desintegró la bomba. “Voló un pelao”, exclamó uno.

Tardaron varias horas en identificarlo; debieron hacer un exhaustivo recuento de los escolares por todas las casas. Al final de la amarga jornada descubrieron que solo faltaba Heriberto. Sus papás solo lo supieron al día siguiente, al regresar de la finca. “Yo lo miré en el cementerio, lo tenían en un plástico, solo sus piernitas. La alcaldía me ayudó para el entierro”, señala doña Rosa.

“Era el mayor de mis dos últimos hijos y los únicos que entonces vivían conmigo. Estaba en tercero de primaria, no perdía día de colegio, hacía todos los días la tarea y siempre le salían (bien)”, rememora su mamá, que perdió a su esposo, Arciliades Grueso, el papá de su extensa prole, hace un año, por una enfermedad repentina. Ahora convive con otro compañero, padre a su vez de ocho hijos. “Cuando los muchachos no querían estudiar, les decía: yo voy a salir de profesor para enseñarles a ustedes”.

La profesora Lola Torres fue su maestra en el colegio; lo conocía desde muy niño. “Yo lo registré porque su mamá no sabe leer ni escribir, y como fui fundadora de la escuela que había antes del colegio, me tocaba salir a buscar a los niños. Por eso yo lo llevaba a la escuelita con su hermano. Era un peladito de poco hablar; lo recuerdo sentado en su silla, callado, no molestaba nunca”, rememora. “Pasaban una necesidad tremenda, era una familia muy pobre; la falta de comida les afectaba para el aprendizaje, porque entonces no había restaurantes escolares. Por ayudar en su casa hacía mandados por cualquier moneda”.

El ser de pocas palabras y serio, agradaba a los adultos, por lo que Heriberto nunca se quedaba de brazos cruzados. “Los sábados ya estaba levantado a las seis, en la calle, viendo qué hacía; todo el mundo lo quería, a todos les hacía mandados o se iba a ‘conchar’ (buscar ostras en la playa). Y los días de semana siempre decía: “Mamita, cuando salga del colegio dejo los libros y me voy a trabajar. Me traía todo lo que ganaba y me decía: usted verá qué me da. Yo le daba cualquier cosa, y él salía y me traía más”.

En la casa familiar, además de Rosa y su compañero, habitan dos hijos, una nuera, dos nietas y un par de sobrinos. “Ñato hace mucha falta, era muy recochero, adoraba a la sobrina; siempre que podía le compraba galletas, bombas”. El resto de los Grueso marcharon a Cali hace años, como miles de chargüeños que prefieren una ciudad grande donde encuentran mayores oportunidades.

Aunque El Charco es un municipio nariñense, sus pobladores siempre miran hacia el Valle del Cauca para ensanchar horizontes o buscar empleo, porque además de la violencia y la escasez de servicios básicos –la energía y el agua solo llegan unas horas en días alternos y a veces faltan ambos–, sufrieron un terremoto.

En el puerto encuentro a otros muchachos como Heriberto y les pregunto si le hacen vueltas a la Policía o les da miedo. “Si alguien quiere que les lleve algo a la estación, le digo que sí pero si me acompaña hasta entregar el mandado. Uno toma sus precauciones”, cuenta un adolescente.

En cada aniversario de la muerte del niño-bomba, celebran una misa en su memoria y los escolares desfilan con sus profesores por El Charco para rechazar la violencia. “Fue un golpe muy duro para el pueblo y no lo olvidamos”, señala un comerciante que conocía bien a Heriberto.

En el cementerio, al llegar a la hilera de nichos, a Rosa le cuesta dar con el de su hijo. La humedad se comió el nombre, grabado en su día con un palo sobre el cemento húmedo con que taparon el hueco. Lo mira con tristeza. “Mi hijo solo tenía once años y no le hacía daño a nadie. No los perdono”
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ZULUAGA PIDE A SANTOS TERMINAR DIÁLOGOS DE PAZ POR 'NIÑOS-BOMBA' EN TUMACO. 


El candidato a la presidencia por el Centro Democrático Óscar Iván Zuluaga a través de su cuenta de Twitter solicitó al presidente Juan Manuel Santos que se pronuncie sobre los hechos ocurridos en el municipio de Nariño donde murieron dos menores de edad al ser utilizados como 'niños-bomba'.

Además solicitó que se rompan de inmediato diálogos con la guerrilla de las Farc que se sostienen en La Habana, Cuba.

"Le pido a @juanmansantos se pronuncie sobre la atroz muerte de dos "niños-bomba" en Tumaco y se levante de inmediato de la mesa de La Habana", señaló Zuluaga.

El pronunciamiento se hace tras conocer que las Farc utilizaron a dos niños de 13 y 14 años de edad como 'carnada' para atentar contra los uniformados de la estación de Policía del corregimiento de Chilvi.

La acción terrorista dejó ocho uniformados heridos y ocasionó la muerte de un menor en el lugar de los hechos, mientras que el otro falleció mientras se le prestaba atención médica.

Por otra parte, el senador electo, Álvaro Uribe Vélez se unió al pronunciamiento de  Zuluaga frente al inhumano hecho cometido por las Farc. 
"Farc engaña con ideas. Sigue con carros bomba, burros bomba y ahora dos niños bomba en Tumaco (Asesinados), más 8 policías heridos" sostuvo Uribe.
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Foto: Pero usted es el mandatario y es el que les da las prebendas, para que lo reelijan por estos hechos y por muchos más votaremos masivamente en blanco (+2000)

Pero usted es el mandatario y es el que les da las prebendas, para que lo reelijan por estos hechos y por muchos más votaremos masivamente en blanco (+2000)

Foto: Los gobiernos que hemos elegido nos han llevado a esto, somos un país agrícola, pero han ido llevando al campesino a la miseria, no votaremos por los de siempre, diremos no a los que con corrupción Y violencia han humillado a nuestro pueblo. (+5000)

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Espero que hayan disfrutado de su Contenido, hasta pronto… 
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