martes, 5 de julio de 2016

NÚMERO 359  JULIO  DE  5 - 2016   (MARTES) 
FUNDADO EN AGOSTO 12/2012.

Director
Bernardo A. Rendon  Restrepo

ASISTENTE DE DIRECCION – BOGOTA, D. C.
MARÍA PAULA HERRERA GARCIA


Editora y Asesora

Alba Hoyos Botero 
alhobo2011@hotmail.com

Galardonados con la
1ª entrega de los premios
ANTURO

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Enlaces

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ARTESANÍAS ELABORADAS 100% A 


     MANO CEL. 3014131686


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Este, sin duda, ha sido el video que me ha removido más y que, seguramente, me ha salido desde un lugar más profundo, porque inevitablemente me toca. Con la experiencia vivida con 2 embarazos, 2 partos, y 2 crianzas con mis hijas… Sí, a mí también me han tratado de tonta unas cuantas veces, y sí, es mucho más habitual de lo que aparentemente parece.

Es curioso como a una madre muchas personas se toman la licencia de hablarle con un tono y con unas formas que estoy segura de que no usarían con nadie más. Pero estamos vulnerables, nos sentimos puérperas y a veces no tenemos ni energía con el cansancio que arrastramos y por lo tanto, somos un blanco perfecto para que los demás descarguen sus “agobios”. Es triste, sí, pero es así.

Cuesta empoderarse y decidir en serio, no tolerar nunca más ninguna falta de respeto, ni tono fuera de lugar, ni patinazo monumental del que nos acabamos de encontrar por la calle. Cuesta empoderarse y hacer frente a los que nos tratan como si fuéramos tontas. Pero es necesario decir “BASTA”.

Hace más de 5 años que tengo este blog y he hablado ya en muchas ocasiones de todo ello. Pero quizás nunca lo había hecho como en este vídeo… Estas últimas semanas tanto aquí como en la página de Facebook hemos ido hablando y compartiendo experiencias como las que explico en el vídeo. Uno de los posts compartidos, por ejemplo es el “Palabras que duelen“.
Es importante que nos demos cuenta de que las personas, cuando nos sentimos vulnerables, si encontramos personas empáticas, que nos respetan, que nos tienen en cuenta y nos acompañan como merecemos, nos queda un buen recuerdo de ellas grabado en la memoria para siempre y las ponemos en un altar.

Cuando una comadrona te ha tratado bien y te ha hecho sentir como en casa, tiene un lugar en tu corazón para siempre. Cuando un ginecólogo te ha respetado en todo momento y te ha tratado bien, lo adoras toda la vida. Cuando un familiar, una amiga, un conocido o un desconocido tienen palabras amables para ti, llenas de empatía, apoyo y cariño, te acuerdas siempre y te sientes siempre agradecida.

Y a la inversa. Cuando te dicen una mala palabra, una mala frase, con un mal tono, también te acuerdas toda la vida. Y es un pena. Una lástima que a tantas mujeres madres no se las trate como merecen.
Este video me ha tocado. Sí, no hace reír como los demás, pero tampoco lo pretendía porque el tema, no hace gracia, al contrario. Y quiero que quede claro que hay personas extraordinarias, que hay profesionales increíbles y tengo la suerte de conocer a unos cuantos a los que adoro. Que hay familiares fantásticos y amigos que también lo son.

Pero es urgente, necesario, imprescindible, que todas tomemos conciencia de que muchas personas no son así y que no tienen ningún derecho a tratarnos mal. Que no nos dejemos pisar más. Que no permitamos que todo el mundo nos juzgue y nos diga qué debemos sentir o no, cuando tenemos que llorar o no, qué debemos hacer o no.

Gracias a todas las personas que a lo largo de mi maternidad me han tratado con respeto, como merecemos todas las personas. Gracias a los que no me tratado de tonta ni me tratado como si fuera una niña de 5 años. Gracias porque con su ejemplo y con los que no lo hicieron como ellos aprecié la diferencia y decidí que nunca más me dejaría pisar. Y me empoderé.

Ojalá algún día no haya que escribir posts ni hacer vídeos como el de hoy, porque a las madres ya nadie nos infantilice. Ojalá.

Si quieres dejar un comentario, me gustará leerte. Y si quieres compartir, te lo agradeceré. Quiero que mujeres a las que se ha tratado mal vean que no, que no lo merecían, que las tenían que haber tratado con respeto y que pueden decir “BASTA”.



Volver al trabajo después de ser madre es uno de los temas más difíciles de tratar. Porque cuando estamos hablando de bajas de maternidad tan irrisorias, separarse de los bebés es tremendamente doloroso. Sí, hay quien no lo sufre y quien no lo vivirá así, pero creo que no es la mayoría. La gran mayoría de mujeres que tienen que separarse a las 16 semanas o a las 8 en otros países, o a las 10, sufren horrores y les duele el cuerpo y el alma. Porque sus bebés son todavía tan pequeños y las necesitan tanto, que al salir de casa no pueden dejar de llorar (ellas). Porque ellas también les necesitan mucho. Muchísimo, y a veces no eres consciente de ello hasta que no tienes que salir por la puerta.

Era difícil hacer un video de humor sobre este tema y de hecho, es más un video de indignación, de protesta, que un video de humor. Porque gracia, no hace, este tema, al contrario, a mi, más que gracia me cabrea. Y mucho.

Estas bajas maternales no están por las necesidades de los bebés y esto es evidente. Porque como cuento en el video, si tenemos que amamantar 6 meses a demanda y en exclusiva, ¿cómo se entiende que tengamos que volver al trabajo a las 16 semanas? No tiene ningún sentido. Bueno, sí, el sentido de la productividad. No el de las necesidades satisfechas de bebés y sus madres.

Yo tuve la suerte de que mi madre se dedicara a acompañar parejas en su gestación y también después del parto. En una etapa en que mis amigas ni siquiera habían estado en contacto con bebés, yo veía más a menudo de lo que me hubiera gustado, mamás llorando porque le contaban a mi madre que tal día tenían que volver a trabajar. Se les partía el alma. Y yo lo veía. Tanto me conmovió el tema que cuando ni siquiera sabía si tendría o no hijos me dije a mi misma que ahorraría para no tener que pasar por lo que ellas pasaban. Y así fue.

El día que la mayor cumplía 16 semanas escribí este post con mi sentir de entonces:

Tenemos un problema, y no sólo en España sino en muchos países. La prioridad no son los niños, ni sus madres, ni sus padres. La prioridad es otra cosa llamada dinero, productividad, trabajo… Y esto acarrea un dolor tan grande a la sociedad que estoy convencida que nos pasa factura más tarde o más temprano.

Necesitamos otras medidas de conciliación de la vida laboral y familiar. Necesitamos poner en valor la maternidad, ese tiempo que muchos creen que no se trabaja pero que muchas sabemos que nunca hemos trabajado tanto como cuando somos madres. Necesitamos re-situar la maternidad y la paternidad, necesitamos medidas de apoyo, necesitamos estar presentes en la vida de nuestros hijos, tenemos que ponerlos en valor, tenemos que escuchar y atender sus necesidades. Es urgente que cambie la mentalidad social sobre estos temas y sobretodo, que nuestros políticos cambien de perspectiva. No basta con escuelas infantiles. El cambio tiene que ser estructural, de mentalidad, de prioridades.

Hoy en Facebook me pedíais consejos en caso de que vuestro hijo llore cuando os vayáis a trabajar… En este post os cuento un poco nuestra experiencia que espero que os sirva:

Tengo pensado hacer un ParenTips sobre consejos en este tema de trabajo-conciliación-niños que echan de menos a sus padres. No puedo decirte cuando, porque tenemos las vacaciones a la vuelta de la esquina, pero lo haré.

Si tienes que volver a trabajar pronto. Si ya lo has hecho y lo estás pasando mal. Que sepas que te entiendo y que te acompaño. Llóralo. Cabréate. Sácalo. Que no quede dentro.
Un abrazo.

PD: Si sientes que tanto tu hijo como tu sufrís mucho durante la separación y han aparecido la añoranza, la pena, la tristeza… te propongo que te apuntes a la charla online del próximo 6 de julio sobre “Gestión de emociones en la 1a infancia”. Puedes leer más sobre la charla AQUÍ
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¿QUÉ ES LA LLAMADA “ANGUSTIA POR SEPARACIÓN DE LA MADRE?



¿Qué es la llamada angustia por separación de la madre? ¿Por qué se produce? ¿Cuánto dura? ¿Es normal? ¿Qué puedo hacer para ayudar a mi hijo a llevarla mejor? Todo esto es lo que te voy a contar en este post de ampliación del video.

Como has visto ya, es una etapa. Muchos bebés la viven como de libro: a los 6, 7 u 8 meses empiezan a llorar si pierden a mamá de vista. Otros empiezan más tarde y otros, sus padres aseguran no haber notado esta etapa en sus hijos. Ya sabes que en la viña del señor, hay de todo y para todos los gustos. Pero es muy, muy frecuente.

Es como que el bebé toma consciencia de que su cuerpo y el de mamá son distintos y que, por lo tanto, pueden separarse. Como la primera consciencia de la “separación” de mamá y esto, en esta etapa en que son todavía tan inmaduros, les angustia. En muchas etapas del crecimiento de las personas hay etapas parecidas: en que creces pero el hecho de darte cuenta que estás avanzando, a la vez, te angustias. Pues salvando distancias y sin que los bebés puedan razonar todo esto, podríamos decir que es un poco así lo que les pasa.

El ejemplo que he puesto en el video creo que es bastante gráfico. Ese día en Barcelona te juro que mi corazón me dolió al ver esos padres tan asustadísimos, desencajados, chillando y llorando por la calle mientras gritaban el nombre de su hijo. Al final (puedes respirar), lo encontraron, pero fueron como 5 minutos de angustia absoluta para ellos y para todos los que estábamos allí.
Los bebés no saben qué pasa cuando no ven a mamá. No saben dónde ha ido, por qué, ni si va a volver o no la van a ver nunca más. No saben nada y no entienden nada. Y eso, podemos comprenderlo todos, es angustioso. Que pasen cosas sin que tu entiendas por qué ni cuánto va a durar esa situación puede provocar ansiedad…

¿Es grave? No. Pasará… A medida que vayan creciendo y vayan viendo que mamá vuelve, que vayan comprendiendo lo que pasa, vayan pudiendo anticiparse y entender… pasará. Pero puede durar bastante, dependiendo del niño. Además, es algo que va y viene. A veces esa angustia se mantiene durante mucho tiempo pero otras veces va y viene por fases. A semanas están muy angustiados para luego relajarse otras semanas y al cabo de un tiempo, volverse a angustiar.

Es como el miedo; que viene y va dependiendo de lo que vaya sucediendo en nuestra vida, dependiendo de cómo nos acompañen cuando sentimos el miedo, etc.

A veces hay quien tiende a etiquetar esta etapa de “mala”. Que es malo que el niño o bebé esté apegado a mamá y que llore y se exprese de esa forma cuando la ve desaparecer. Para mi es algo normal que suceda, es fruto de su maduración, de ir entendiendo el mundo y quiénes son. Y como tal debe de tratarse, con normalidad. Sin hacer esta etapa más dura de lo que es, ni tampoco quitarle importancia.
El apego a mamá no es malo y es necesario que vayamos desterrando la idea de que les hace daño. No, estar vinculado a mamá es bueno siempre. Tener un vínculo seguro con mamá es bueno siempre.

Y no debe hacernos miedo el que expresen esa angustia llorando… es la manera que tienen de expresarse. A veces nos duele tanto que lloren que parece que prefiramos que no estén apegados a nada porque así no van a sufrir, y esto, en mi opinión, es un error.

Aprendamos a acompañarles con respeto, con amor, con empatía, y esta etapa, tal y como ha llegado, un día se irá. Tomad nota de todos los consejos que os doy en el video porque creo que sí os pueden ayudar a lidiar con esta etapa y a hacerla más llevadera.

Por cierto, ahora no sería muy buen momento (si tu hijo está de lleno en esta fase), para sacarlo de vuestra habitación para que duerma ya solo, empezar escuela infantil, etc. Todo lo que suponga separación “extra”, digamos que no ayuda a que se sienta más seguro. Obviamente, si no tenemos más remedio, pues qué le vamos a hacer, pero en caso de que podamos escoger, mejor cuando se sienta más tranquilo y seguro.

¿Tu bebé ha pasado por la angustia por separación de la madre? ¿Cómo lo has llevado
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LA ANGUSTIA DE SEPARACIÓN DE LOS BEBÉS
http://www.bebesymas.com/tag/angustia-de-separacion

La angustia de separación de los bebés

¿Qué es la llamada angustia por separación de la madre? ¿Por qué se produce? ¿Cuánto dura? ¿Es normal? ¿Qué puedo hacer para ayudar a mi hijo a llevarla mejor? Todo esto es lo que te voy a contar en este post de ampliación del video.


Como has visto ya, es una etapa. Muchos bebés la viven como de libro: a los 6, 7 u 8 meses empiezan a llorar si pierden a mamá de vista. Otros empiezan más tarde y otros, sus padres aseguran no haber notado esta etapa en sus hijos. Ya sabes que en la viña del señor, hay de todo y para todos los gustos. Pero es muy, muy frecuente.

Es como que el bebé toma consciencia de que su cuerpo y el de mamá son distintos y que, por lo tanto, pueden separarse. Como la primera consciencia de la “separación” de mamá y esto, en esta etapa en que son todavía tan inmaduros, les angustia. En muchas etapas del crecimiento de las personas hay etapas parecidas: en que creces pero el hecho de darte cuenta que estás avanzando, a la vez, te angustias. Pues salvando distancias y sin que los bebés puedan razonar todo esto, podríamos decir que es un poco así lo que les pasa.

El ejemplo que he puesto en el video creo que es bastante gráfico. Ese día en Barcelona te juro que mi corazón me dolió al ver esos padres tan asustadísimos, desencajados, chillando y llorando por la calle mientras gritaban el nombre de su hijo. Al final (puedes respirar), lo encontraron, pero fueron como 5 minutos de angustia absoluta para ellos y para todos los que estábamos allí.

Los bebés no saben qué pasa cuando no ven a mamá. No saben dónde ha ido, por qué, ni si va a volver o no la van a ver nunca más. No saben nada y no entienden nada. Y eso, podemos comprenderlo todos, es angustioso. Que pasen cosas sin que tu entiendas por qué ni cuánto va a durar esa situación puede provocar ansiedad…

¿Es grave? No. Pasará… A medida que vayan creciendo y vayan viendo que mamá vuelve, que vayan comprendiendo lo que pasa, vayan pudiendo anticiparse y entender… pasará. Pero puede durar bastante, dependiendo del niño. Además, es algo que va y viene. A veces esa angustia se mantiene durante mucho tiempo pero otras veces va y viene por fases. A semanas están muy angustiados para luego relajarse otras semanas y al cabo de un tiempo, volverse a angustiar.

Es como el miedo; que viene y va dependiendo de lo que vaya sucediendo en nuestra vida, dependiendo de cómo nos acompañen cuando sentimos el miedo, etc.

A veces hay quien tiende a etiquetar esta etapa de “mala”. Que es malo que el niño o bebé esté apegado a mamá y que llore y se exprese de esa forma cuando la ve desaparecer. Para mi es algo normal que suceda, es fruto de su maduración, de ir entendiendo el mundo y quiénes son. Y como tal debe de tratarse, con normalidad. Sin hacer esta etapa más dura de lo que es, ni tampoco quitarle importancia.

El apego a mamá no es malo y es necesario que vayamos desterrando la idea de que les hace daño. No, estar vinculado a mamá es bueno siempre. Tener un vínculo seguro con mamá es bueno siempre. 
Y no debe hacernos miedo el que expresen esa angustia llorando… es la manera que tienen de expresarse. A veces nos duele tanto que lloren que parece que prefiramos que no estén apegados a nada porque así no van a sufrir, y esto, en mi opinión, es un error.

Aprendamos a acompañarles con respeto, con amor, con empatía, y esta etapa, tal y como ha llegado, un día se irá. Tomad nota de todos los consejos que os doy en el video porque creo que sí os pueden ayudar a lidiar con esta etapa y a hacerla más llevadera.

Por cierto, ahora no sería muy buen momento (si tu hijo está de lleno en esta fase), para sacarlo de vuestra habitación para que duerma ya solo, empezar escuela infantil, etc. Todo lo que suponga separación “extra”, digamos que no ayuda a que se sienta más seguro. Obviamente, si no tenemos más remedio, pues qué le vamos a hacer, pero en caso de que podamos escoger, mejor cuando se sienta más tranquilo y seguro.

¿Tu bebé ha pasado por la angustia por separación de la madre? ¿Cómo lo has llevado

Aunque no es eso lo que se suele explicar, la mayoría de bebés necesitan pasar gran parte del día en nuestros brazos, pues de ese modo están más tranquilos, se sienten más seguros y se disparan menos alarmas de inquietud y malestar. Al principio, en las primeras semanas y meses, suelen preferir estar con mamá por eso de que es ella la que tiene lo que más les calma: el olor que conocen, el calorcito de mamá, el pecho y su alimento.

Si tienen el estómago lleno muchos pueden quedarse en los brazos de personas desconocidas, sin embargo, al llegar a la edad de siete u ocho meses, algunos más, otros menos, la mayoría dejan de consentir estar en brazos de nadie que no sea la madre o el padre e incluso dejan de consentir que mamá o papá se alejen de ellos. Es el fenómeno que conocemos como la angustia de separación y, lejos de ser un retroceso en su desarrollo, es de lo más normal, de lo más lógico y por lo tanto debemos tratar de entenderles y no forzar situaciones y separaciones absurdas e innecesarias.
No vamos para atrás, vamos p'alante
Repito, no es un retroceso como mucha gente piensa. Se dice a veces que el niño se quedaba con cualquiera, pero que mira, "algo habréis hecho mal que ahora el niño ha crecido y ya no se quiere quedar con nadie". Si antes tampoco quería estar con nadie, se dice lo mismo, que "el niño ha crecido y sigue sin querer estar con nadie, y ahora encima ya no quiere ni estar solo". Entonces se buscan las causas, que si "le estás dando teta y lo estás haciendo dependiente", que "como duermes con él en la misma cama/habitación se está quedando enmadrado", que "como sois tan blandos con él y no queréis dejarle llorar os tiene cogida la medida", que "como siempre lo habéis cogido en brazos ahora mira lo que pasa, que se ha acostumbrado y ya será imposible dejarlo en el suelo por los siglos de los siglos, amén", etc.
Sin embargo no, no es nada de eso, no es un retroceso, sino que es un avance. El niño empieza a pasarlo mal cuando se separa de sus cuidadores porque se está desarrollando bien y ahora, más que nunca, su sistema de alarma funciona a las mil maravillas. Ese sistema de alarma establece que allí donde no estén las personas más importantes de su vida haga lo posible por remediarlo: que llore, que no deje que se marchen, que ponga el labio inferior hacia afuera para dar todavía más pena y que suelte litros de lágrimas para lograr que sus padres no se separen de él.
Es algo así como un tener claro que con papá y mamá no corren peligro alguno, pero que sin ellos puede pasarle cualquier cosa. No es que sea un pensamiento real, no es que sepa que se puede hacer daño o que su vidas corre peligro. Es un instinto, es un malestar originado por la soledad o por estar con personas desconocidas, y es una consecuencia del correcto establecimiento de un vínculo con sus padres. Como sé quiénes son y como sé que estoy seguro con ellos, no quiero estar sin ellos.
Si no te veo, no te creo
Hay personas que necesitan ver algo para creerlo. Ya les puedes tratar de convencer de todas las maneras posibles que, hasta que no lo ven con sus ojos, nada. Los niños son así también: hasta que no ven a su madre o su padre (y digo padre porque pobrecitos también merecemos un poco de reconocimiento, pero muchas veces ni siquiera nos quieren a nosotros, sino que lloran por su madre), no se sienten seguros. Cuando te vas a otro sitio, cuando te vas a la habitación de al lado, los bebés creen que has desaparecido para siempre. ¿Cómo no van a llorar?
Es con el paso del tiempo, con el crecimiento y con el desarrollo de su cerebro racional cuando esa inquietud de no verte se va controlando por los pensamientos que le dicen "sí, mamá no está, pero sé que está ahí al lado y que enseguida vuelve" o "sí, mamá se ha ido, pero sé que dentro de un rato volverá". Y esto no pasa enseguida, sino que va sucediendo con el paso de las semanas y los meses.
¿Y qué hay que hacer entonces?
Angustia de separación del bebé

Pues hay que hacer lo que uno sienta que tiene que hacer. Hay personas que caen en la trampa involuntaria de las opiniones ajenas y acaban por forzar la separación, algo así como un "tienen razón, está enmadrado, es mi culpa" y empiezan a forzar separaciones e incluso a enfadarse con el niño por no ser capaz de tolerarlas. Es un error, porque el problema no es del niño, sino de quien cree que lo que hace está mal. Vamos, que el problema no es tal, que no hay problema, que es algo normal y que no hay que hacer nada para que el niño se aprenda a separar de sus padres, porque es algo que aprenderá a hacer solo.
Lo que hay que hacer, como digo, es tratar de entender que sus lágrimas son lógicas y que sus gritos para que vuelvas son lícitos. En el libro "La ciencia de ser padres", de Margot Sunderland, se comenta que el sufrimiento que sienten los niños por la angustia de separación activa en el cerebro las mismas zonas que cuando padecen un dolor físico. Esto explicaría también por qué nos sentimos tan mal cuando un ser amado se separa de nosotros, cuando nos rechazan o cuando se rompe una relación.
Como padres no solemos tardar en tratar de apaciguar el dolor físico de nuestros hijos cuando se hacen daño. Un bebé de 8 o 9 meses que se hace daño gateando porque ha fallado al echar la mano o porque que se ha pillado un dedito con una puerta es consolado enseguida por sus padres, cogiéndole en brazos, dándole besitos, secándole las lágrimas, buscando cosas que le hagan sonreír de nuevo y tratando de apaciguar ese malestar.
Pues bien, sabiendo esto, que el malestar que siente un bebé cuando nos separamos de él es similar al malestar que siente cuando se hace daño físico, lo lógico es que como padres entendamos ese sufrimiento, esas lágrimas y esa insistencia por seguir con nosotros como lógicos e importantes, precisamente porque para el bebé es un sentimiento real, tan importante que le bloquea por completo.
Si podemos evitar dichas separaciones, debemos hacerlo por respeto a sus sentimientos y porque sabemos que dependen física y emocionalmente de nosotros. Si no podemos evitarlas, al menos entenderemos cómo se sienten y podremos estar más disponibles y más cercanos en el reencuentro, con más abrazos, más besos, más atenciones y explicándoles, aunque no nos entiendan todavía, que "lo sé, cariño, ya sé que lo has pasado muy mal sin mí, pero ya estoy aquí contigo", que es muy diferente de pensar que el niño lo pasa mal porque está muy mimado, muy consentido y que lo que necesita en realidad es precisamente eso, más horas sin papá y mamá, para que aprenda a estar solo.
Para que sea independiente no hay que hacer nada
Vale, entonces le dejamos que esté con nosotros y tratamos de que no sufra porque nos vamos a otra habitación o nos vamos a otro sitio... ¿cómo haremos entonces para que sea una persona independiente? Pues respondo a la pregunta:no haciendo nada especial. No hay que forzar nada porque los niños enseguida van pidiendo y cogiendo autonomía y van haciéndose independientes ellos mismos.
Mientras son pequeños, en la edad que aparece la angustia de separación, lo recomendable es permitirles que estén siempre con nosotros. Ellos, que ya gatean o se mueven por casa, tienden a seguirnos allí donde vamos. Pues eso, dejarles que nos sigan si nos estamos moviendo por casa, para que vayan viendo que no desaparecemos al salir de una habitación, sino que nos trasladamos a otra, del mismo modo que ellos lo hacen detrás nuestros.
Con libertad para ir por casa, con autonomía para ir haciendo lo que crean que necesitan, los niños van haciéndose independientes a medida que aprenden a valerse por sí mismos, y por eso un día te dicen que no quieren que les des de comer, un día de repente se duermen sin la teta y un día te los encuentras con el armario abierto comiendo lo que han llegado a coger porque tienen hambre. Nos imitan, aprenden de nosotros, se fijan muchísimo en lo que hacemos y así, sin casi quererlo, aprenden a hacer las cosas. Forzarles a saber vivir solos, sin nosotros, sin necesitarnos, cuando sólo tienen 8 meses no sólo es contraproducente sino que además es, a mi modo de ver, bastante triste, porque lo lógico es que un bebé quiera estar con las personas que quiere, y no que le dé igual con quién estar porque le hemos obligado a ello.
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CÓMO ALIVIAR LA ANSIEDAD DE SEPARACIÓN DE SU HIJO

La ansiedad de separación varía considerablemente entre los niños. Algunos bebés se ponen histéricos cuando la mamá no está a la vista por muy poco tiempo, mientras que otros niños parecen sentir constante angustia por las separaciones durante la infancia, sus primeros años y la edad preescolar.


La ansiedad de separación varía considerablemente entre los niños. Algunos bebés se ponen histéricos cuando la mamá no está a la vista por muy poco tiempo, mientras que otros niños parecen sentir constante angustia por las separaciones durante la infancia, sus primeros años y la edad preescolar.

Un mensaje para todos los padres y las madres que trabajan
El truco para sobrevivir la ansiedad de separación exige preparación, transiciones rápidas y el paso del tiempo. Me atrevo a decir que los padres sufrimos tanto como nuestros hijos cuando nos tenemos que ir. Aunque a menudo nos cuentan que nuestros hijos dejan de llorar a los pocos minutos de la despedida, ¿cuántos de ustedes no han pensado que “no saben manejar las cosas bien" cuando entre sollozos su niño se aferra a sus piernas, le suplica que se quede y le duele su partida?

Para mi que soy una madre que trabaja, la ansiedad de separación me crea muchas dudas. Aunque es un comportamiento totalmente normal y una demostración hermosa de un vínculo profundo, la ansiedad de separación puede crear muchas inquietudes en todos nosotros.

Aquí le doy a conocer algunas verdades sobre la ansiedad de separación y les brindo sugerencias para mejorar las transiciones, lecciones que yo he aprendido a las malas pues he cometido casi todos estos errores:
Verdades acerca de la ansiedad de separación
Bebés: La ansiedad de separación se desarrolla después de que un niño adquiere una comprensión de la permanencia de un objeto. Una vez el niño se da cuenta que realmente usted se ha ido (cuando lo hace), esto lo puede intranquilizar. Aunque algunos bebés muestran entendimiento de la permanencia de un objeto y ansiedad de separación desde los 4 a 5 meses de edad, la mayoría desarrollan una ansiedad de separación más concreta alrededor de los 9 meses. Este ir y venir puede ser peor si su bebé tiene hambre, está cansado o no se siente bien. Haga las transiciones cortas y rutinarias si es un día difícil.
Los niños pequeños: Muchos niños pequeños que no sienten ansiedad de separación en la infancia, empiezan a tener problemas a los 15 o 18 meses de edad. Las separaciones son más difíciles cuando los niños tienen hambre, están cansados o enfermos— ¡lo que pasa casi siempre! A medida que los niños desarrollan la independencia durante la infancia suelen ser aún más conscientes de las separaciones. Su comportamiento durante las separaciones será estrepitoso, ruidoso con lágrimas y difícil de controlar.

Niños en edad preescolar: Cuando los niños tienen 3 años de edad, ya comprenden más claramente el efecto que su ansiedad o las súplicas de separación tienen sobre nosotros. Esto no significa que no estén estresados, pero sin duda quieren que les preste atención. Sea coherente; no regrese a la habitación porque el niño se lo está pidiendo y ante todo no cancele su planes debido a la ansiedad de separación. Su coherencia continua, entre las explicaciones y la diligencia para regresar cuando dice que lo va a hacer deben coincidir.
Cómo sobrevivir la ansiedad de separación

Opte por despedidas rápidas y de rutina. Incluso si siempre tiene que hacer señales con las manos como los beisbolistas, darle tres besos en la entrada o su manta especial o un juguete antes de irse, la despedida debe ser siempre breve y simple. Si se prolonga la despedida, también se prolonga la transición. Y también se prolonga la ansiedad.

Sea congruente. Intente establecer la misma rutina haciendo las mismas cosas a la misma hora todos los días que viene a dejarlo para evitar así los factores inesperados tanto como pueda. El tener una rutina puede ayudarle a su niño a sentir menos angustia y al mismo tiempo permitirle ganar confianza en su independencia y confiar más en usted.

Atención: Al separarse de su niño préstele toda su atención, amor y bríndele afecto. Luego, despídase rápidamente a pesar de sus trucos, artimañas y llanto para que usted se quede.

Cumpla su promesa. Usted le ayudará a cultivar confianza e independencia mientras el niño se siente seguro de que puede estar sin usted siempre y cuando usted cumpla su promesa de regresar. El peor error que he cometido en este sentido fue regresar a la clase para "visitar" a mi hijo una hora después de una transición difícil. Lo estaba echando de menos y mi regreso fue bien intencionado, pero no sólo prolongué la ansiedad de separación, sino que tuvimos que empezar de nuevo con todo el proceso. Cuando le dejé por segunda vez (y los días posteriores) la experiencia fue casi explosiva.

Sea muy claro, al estilo de un niño. Cuando hable de su regreso, dele detalles específicos que el niño entienda. Si sabe que va a regresar a las 3:00 p.m., dígaselo a su hijo en términos que entienda, por ejemplo: "Regresaré después de hora de la siesta y antes de la merienda de la tarde." Defina el tiempo de manera que él lo pueda entender. Hable de su regreso de un viaje de negocios en términos de las veces que él va a "dormir". En lugar de decir, "Estaré en casa en 3 días ", diga: "regreso a casa después de que duermas 3 noches".

Practique la separación. Lleve a los niños a casa de la abuela, saque tiempo para que juegue con sus amigos, deje que sus familiares y amigos le cuiden al niño (aunque sea por una hora) durante el fin de semana. Antes de comenzar la guardería o el preescolar, practique o ensaye ir a la escuela y su rutina para la despedida mucho antes de que tengan que separarse. Dele al niño la oportunidad de ¡prepararse, vivir y prosperar en su ausencia!

No es común que la ansiedad de separación persista todos los días después de los años preescolares. Si le preocupa que su hijo no se esté adaptando a estar sin usted, consulte con el pediatra. Su pediatra sin duda le ha prestado ayudado a otras familias en la misma situación y puede calmar su inquietudes y ¡elaborar un plan que los ayude a los dos!
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BENEFICIOS DE LA INICIACIÓN ACUÁTICA PARA LOS BEBÉS

El agua es un medio ideal para estrechar el vínculo de los padres con su bebé. Pero además ofrece múltiples beneficios a nivel físico para los niños. Cruz Lobo, monitora de la piscina infantil Baby Swim nos resume las ventajas de la iniciación acuática para los bebés.


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NATACIÓN PARA BEBÉS: EFECTOS Y BENEFICIOS SOBRE EL NIÑO
La natación para bebés poco tiene que ver con el nadar o el aprender a nadar, ya que, los niños son demasiado pequeños para adquirir y desarrollar autonomía en el agua y alcanzar los movimientos de la natación.
Los diversos estudios que recogen tanto libros como revistas especializadas muestran, datos relacionados con el medio acuático y los elementos que intervienen en el proceso de aprendizaje. Fruto de esta revisión se presenta en este trabajo los diferentes beneficios que tiene la práctica de esta actividad en el infante.
El objetivo de este estudio es realizar un análisis bibliográfico de los beneficios que la natación reporta al bebé y aproximar al fisioterapeuta al conocimiento de esta actividad, relacionando los medios físicos que en ella se usan con los beneficios que adquiere el infante durante su práctica.
Para la realización de este trabajo se han recopilado estudios de libros, artículos publicados en Internet y revistas usando las bases de datos  CSIC, ISBN y de las bibliotecas UCAM, UAL y  UMU,  sin salvedad de años ni idiomas.
Entre los principales hallazgos obtenidos en el estudio hemos podido comprobar la gran cantidad de beneficios que reporta esta actividad al bebé y entre las que cabe destacar, el importante desarrollo psicomotor; adquiriendo una mayor coordinación motriz, localización propioceptiva e integración kinestésica, además de facilitar movimientos y experiencias motrices que le conduzcan a un aumento del repertorio motor, asimismo, ayuda  al fortalecimiento del sistema cardiotorácico, aunque, no obstante es trascendental destacar la regulación del tono muscular, muy importante para la estática, el equilibrio y el movimiento y en último termino se obtiene una mejora de las relaciones afectivas entre los padres y el infante.
Es necesario recalcar el aumento del desarrollo de la capacidad intelectual, ayudando a los niños a ser más creativos y observadores, por lo que la literatura consultada recomienda la práctica de esta actividad durante los primeros meses de vida del infante.
La natación para bebés es uno de los mejores métodos de estimulación temprana, ya que, en un ambiente de juego y placer, aporta beneficios importantes sobre el bebé debido a los componentes físicos (agua, movimiento, calor) que contiene esta actividad.
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BEBÉS EN LA PISCINA: BUENAS PRÁCTICAS PARA PADRES

Antes de entrar en la piscina: preparativos

Que el bebé disfrute en la piscina depende en gran medida de cómo preparan sus padres la actividad. Si seguimos unas normas básicas antes, durante y después del baño, el bebé se lo pasará en grande, tanto si va a clases de matronatación como si le llevamos a jugar en el agua con nosotros.

Antes de entrar en la piscina: preparativos
Para que el bebé disfrute en el agua con su baño, es muy importante que acuda a la piscina con sus necesidades cubiertas. Es decir, el bebé debe haber comido lo necesario y haber dormido sus horas de sueño. La principal actividad de los pequeños en el agua es laestimulación, por lo tanto debe estar lo más receptivo posible.
En el agua: ¿qué debemos hacer los padres?
La regla de oroes no entrar en la piscina con el bebé en brazos.
No hay que meter al bebé de golpe, tómate tu tiempo, llévate algún juguete que le guste (y que se pueda mojar) y mójale poco a poco; recuerda que has ido a la piscina a jugar y disfrutar con tu hijo.
Los bebés aprenden multitud de cosas nuevas cada día, están creciendo y desarrollándose continuamente. Llévale juguetes que potencien su estimulación y desarrollen su psicomotricidad: alguna pelota que flote, un churro de colores como los que se usan en matronatación, un muñeco que pueda mojarse...
Tu actitud es clave: buena disposición para crear un buen ambiente.
Al salir de la piscina
Recuerda no salir del agua con el bebé en brazos para evitar accidentes.
Los bebés pierden calor rápidamente, así que no pierdas tiempo y cúbrele con la toalla nada más salir para secarle cuanto antes.
Cámbiale en un lugar cálido y sin corrientes.
La actividad en el agua es intensa, lo que seguramente hará que el bebé tengahambre y sueño al salir de la piscina.
Si llevas al pequeño a la piscina regularmente (a un curso de matronatación o, simplemente, a jugar con papá y mamá) estarás estableciendo una rutina muy positiva para él de alimentación, horas de sueño y ocio. Todo esto repercutirá en su posterior desarrollo positivamente.
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SÉ CUIDADOSO CON TUS PALABRAS...  Así son las palabras para nuestra vida, nuestra vida toma la acción que tienen las palabras que decimos, es por eso que el pensar antes de hablar tiene mucho sentido, nos evita muchas “situaciones”. SIGUE LEYENDO...




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Espero que hayan disfrutado de su Contenido, hasta pronto… 


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